D. Pablo Morales Pérez


Fuente: Los Alcaldes de Tinajo (1803-2003)

Por Inmaculada Rodríguez Fernández

A las once de la mañana del 11 de julio de 1883 se hallaban reunidos los concejales entrantes y los salientes en las salas consistoriales. Debían cesar cuatro de los ediles para que entraran los elegidos el mes de mayo. Los que cesaban se pusieron en pie y abandonaron el salón. Fueron despedidos y acompañados hasta la puerta de la manera más educada y afectuosa. Así abandonaron la sala D. Abdón Toribio Armas, D. Andrés Tejera Melo, D. Francisco Cabrera y D. Alejandro Martín Tejera.
Se procedió después al nombramiento de alcalde, recayendo en D. Pablo Morales Pérez.


Las dos tenencias de alcaldía quedaron ocupadas de la siguiente manera:
Primer teniente-alcalde: D. Wenceslao Cabrera Valenciano.
Segundo teniente-alcalde: D. José Delgado Curbelo.
Otros cargos eran:
Regidor síndico: D. José María Duarte Peña.
Suplente del regidor síndico: D. Wenceslao Cabrera.
Los restantes concejales quedaron en el siguiente orden:
Primer concejal: D. Juan Cabrera Vega.
Segundo concejal: D. José María Martín.
Tercer concejal: D. Isidoro Martín Figueroa.
Cuarto concejal: D. José Joaquín Cabrera.
Quinto concejal: D. Francisco Perdomo Tejera.
El 2 de septiembre de 1883 D. José María Martín Duarte solicitó ser exonerado del cargo de concejal, cargo que ya llevaba dos años desempeñando. El ayuntamiento le comunicó que no estaba facultado para cumplir con tal solicitud y que si lo quería elevara una instancia al gobierno civil de la provincia. Dos meses después el señor Peña presentó una nueva solicitud con la misma demanda. En esta ocasión comentaron que, por más que fuera cierta la enfermedad, eso no le impedía dedicarse con toda asiduidad a los trabajos y faenas de la labranza, los cuales hacía él mismo, así como tampoco a las demás ocupaciones de su casa. La corporación creía que no se hallaba físicamente impedido para el desempeño del cargo, máxime cuando la ocupación y molestias que éste le producía estaban reducidas a comparecer una vez por semana a las sesiones ordinarias y a alguna extraordinaria. Comentaban que cuando el solicitante se encontrara realmente enfermo, o imposibilitado para salir de su casa, no era obligatoria su presencia en la sesión, si manifestaba previamente la causa. Por todo lo expuesto acordaron no exonerarle. El acuerdo desestimando la solicitud del señor Peña para ser exonerado fue revocado por el gobernador civil, quien tuvo a bien exonerarle por hallarle imposibilitado. La corporación mostró su desacuerdo con esa decisión. Exponían que por más que el facultativo en Medicina, D. Lorenzo Cabrera y Cabrera, hubiera asegurado que el concejal se encontraba enfermo e imposibilitado para el ejercicio del cargo, no podía la corporación sino dudar del acierto del señor Cabrera. D. José María Duarte no parecía haber estado enfermo, ni lo estaba en ese momento, porque si lo estuviera no se ocuparía, como se ocupaba diariamente, en los quehaceres del campo, que era de lo que dependía su subsistencia. Además, no asistiría a las sesiones, como lo había estado haciendo, sin síntomas de enfermedad. Tampoco se entretendría los domingos y los días festivos en la honesta diversión del juego de la pelota, juego en el que necesitaba fuerza y agilidad. Esos hechos hacían dudar de la aseveración del facultativo, que se podía haber equivocado. Creían que el señor Peña sólo intentaba es¬capar de las responsabilidades del cargo. Se alzaban contra el acuerdo de exoneración de dicho edil.
Para el bienio 1885-87 se produjo una renovación en los ayuntamientos. En la sesión inaugural del 1 de julio de 1885 cesaron D. Isidoro Martín, D. Juan Cabrera, D. José Cabrera y D. José María Martín Umpiérrez. Como nuevos concejales habían sido nombrados D. Andrés Pío Hernández, D. Carlos Valenciano Monfort, D. Andrés Toribio Torres, D. Manuel Umpiérrez Fernández y D. Cándido Dauta Cuadros.
D. Pablo Morales Pérez volvía a hacerse cargo de la alcaldía.
En D. Andrés Pío Hernández, con ocho votos, recayó el cargo de procurador síndico.
Los restantes concejales quedaron en el siguiente orden:
Primer concejal: D. Francisco Perdomo. Ocho votos.
Segundo concejal: D. Carlos Valenciano Monfort. Ocho votos.
Tercer concejal: D. Andrés Toribio Torres. Nueve votos.
Cuarto concejal: D. Manuel Umpiérrez Fernández.
Quinto concejal: D. Cándido Dauta Cuadros. Nueve votos.
El señor Morales Pérez se mantuvo como alcalde hasta el 1 de julio de 1887.

Categorías: Alcaldes s. XIX | Deja un comentario

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