D. Vicente Rodríguez y Romero


Fuente: Los Alcaldes de Tinajo (1803-2003)

Por Inmaculada Rodríguez Fernández

Vicente Rguez Romero

Nació en Agüimes (Gran Canaria) el 8 de agosto de 1874, hijo de D. Antonio Abad Rodríguez Alvarado, un hacendado comprometido con la vida política e intelectual canaria de la época, alcalde de Agüimes de 1848 a 1853, y Doña Andrea Romero Rodríguez, quienes habían contraído matrimonio el 24 de agosto de 1867. Tenía tres hermanos: Tomás, Antonio Abad y Juan. El 17 de noviembre de 1922 se casó, en Teguise, con Doña Mª Rosa Spínola Ramírez, hija de D. Francisco Spínola Gómez y Doña Juliana Ramírez Vega, nacida el 23 de diciembre de 1896 en Teguise y fallecida el 26 de febrero de 1970 en Tinajo. Fueron padres de ocho hijos: Antonio Abad y Vicente, muertos en la infancia, Guadalupe, Francisco, Tomás, Juliana, Andrés y Jesús.

Fue propietario de explotaciones agrícolas y Ganaderas y también comerciante.
Realizó estudios en los colegios religiosos de Agüimes y se inició en los negocios familiares. Fue llamado a filas y enviado a Cuba, colonia española desde principios del siglo XVI, a participar en la llamada Guerra de Cuba, guerra que culminó con la firma del Tratado de París el 10 de diciembre de 1898 y que significó la pérdida de las últimas colonias de ultramar que le quedaban a España, ya que no sólo perdió Cuba sino también Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam.
Una vez acabada la contienda en Cuba, D. Vicente Rodríguez regresa a Canarias. Dado que sus progenitores habían fallecido se traslada a Tinajo, pueblo en el cual su hermano mayor, Tomás, ejercía como cura párroco desde 1901, y le ayuda y apoya en su labor eclesiástica. D. Tomás había nacido en Agüimes en 1868 y falleció en Tinajo en 1955.
D. Vicente centró su vida profesional en Tinajo, donde abrió un comercio. También abrió unos depósitos en Arrecife y Teguise a principios del siglo XX, exportando granos, cuero, tabaco y otros productos locales a las filiales de Gran Canaria.
Murió en Tinajo el 31 de mayo de 1959, recibiendo sepultura en el cementerio católico de este pueblo. Con¬taba con 85 años de edad.
Fue nombrado alcalde en dos ocasiones. La primera vez, cuando tenía 47 años, se mantuvo en la alcaldía desde 1924 hasta 1926 y en la segunda, cuando contaba 59 años, estuvo muy poco tiempo, solamente del 25 de julio de 1936 al 7 de agosto de ese mismo año.
La sesión plenaria en la cual D. Vicente Rodríguez y Romero accedió a la presidencia del ayuntamiento de Tinajo, por primera vez, se celebró el 3 de abril de 1924, estando presidida por D. José Navarro Capdevila, Dele¬gado Gubernativo de la isla. Presentes en la sala se encontraban los concejales que iban a reemplazar a los que cesaban ese día. Como nuevos ediles aparecían:
-D. Andrés Gonzáles López.
-D. Félix Bethencourt y Bethencourt.
-D. José Pérez Betancor.
-D. Vicente Rodríguez y Romero.
-D. José Manuel Cabrera Tejera.
-D. José Cabrera Figueroa, el mayor.
-D. Francisco Morales Tejera.
Todos ellos habían sido designados al efecto por la superioridad.
Seguidamente se procedió a la elección de alcalde, obteniéndose el siguiente resultado:
-D. Vicente Rodríguez y Romero, cuatro votos.
-D. Andrés González López, tres votos.
-D. Félix Bethencourt y Bethencourt, un voto.
Hubo de repetirse la elección dado que ninguno de ellos obtuvo mayoría absoluta y el número de votos alcanzado por el candidato con mayor número no llegaba al necesario para ser proclamado alcalde. Pero, la situación volvió a repetirse. Por ello se procedió a nombrar a D. Vicente Rodríguez y Romero por ser quien más votos hábil alcanzado.
El resto de cargos municipales quedó así:
Primer Teniente-alcalde: D. José Pérez Betancor.
Segundo Teniente-alcalde: D. José Manuel Cabrera Tejera.
Suplente del primer Teniente-alcalde: D. Francisco Morales Tejera.
Suplente del segundo Teniente-alcalde: D. Pedro Tejera y Tejera.
El 16 de febrero de 1926 D. Vicente Rodríguez hizo presente a los miembros de la corporación que para él constituía una carga difícil de soportar el cargo de concejal y presidente, debido a que tenía muchas ocupaciones, y a otras razones que se reservaba. Por ello había solicita¬do al Gobernador civil que se le relevara del pesado puesto que para él significaba la responsabilidad de ser alcalde y concejal. Aunque hasta ese momento no se le había aceptado la dimisión, tenía el firme propósito de que así ocurriera.
En la misma sesión, el primer teniente-alcalde, D. José Pérez Betancor, comunicó que, fundado en las mismas causas y razones expuestas por la presidencia, vería con agrado que se le sustituyera en el ayuntamiento.
La sesión terminó con la manifestación de los concejales de que verían con desagrado las dimisiones que el AlcaIde y el Teniente-alcalde se proponían. Expresaban, a ambos, su sentimiento de tristeza por la separación, pues tanto acuerdo y unión había estado rigiendo en el seno de la corporación.
La segunda ocasión en la que D. Vicente Rodríguez fue nombrado para presidir el ayuntamiento se celebró el 25 de julio de 1936, cuando hacía muy poco que se había producido el estallido de la guerra civil española. Presente en la sala se encontraba D. Eugenio Rijo Rocha, delegado gubernativo, quien le nombró alcalde manifestando órdenes de la superioridad y previa admisión de la dimisión colectiva presentada por la Comisión Gestora. Sólo se mantuvo en la alcaldía hasta el 7 de agosto de ese mismo año, es decir, apenas un par de semanas.

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