Pregón de La Vegueta 2012

POR  MANUEL  FAJARDO  FEO

Manuel Fajardo

 Señoras, señores, buenas tardes a todas y a todos.

Cuando hace 7 años me pidieron que pregonara las fiestas de los Dolores, me sentí muy honrado y agradecido porque de alguna manera me sentía unido a Los Dolores por el paso casi obligado que para llegar a Mancha Blanca había que hacer por La Vegueta y a ello me referí entonces.


Este año, la honra y el agradecimiento son mayores si cabe, porque cuando se viste uno de pregonero de las fiestas de un pueblo, normalmente se hace un repaso por los rincones que la memoria guarda de ese lugar, de sus gentes, de ese tiempo, y desde luego, para mí, La Vegueta está anclada en los en los rincones más felices de mi memoria, sobre todo a muchos momentos en los que por la inconsciencia, por la lejanía de las responsabilidades , con las que nos vamos cargando a lo largo de la vida, uno era feliz, inconscientemente feliz, cuando todavía no había llegado a la edad de la razón, como entonces se decía.

Decía José Saramago que no debemos traicionar al niño que un día fuimos y niño e inconsciente era cuando, mientras a lo lejos oíamos el entrecortado y seco choque de las bolas en Palacio, me enseñó mi padre a buscar los caminos en las azules noches de este pueblo: refulgente Sirio, el guerrero Orión vigila a la presurosa Venus que nace inesperada del mar entre Liria y Tinache.
Siempre en La Vegueta se ha mirado el cielo, pues de él vienen buenaventuras y desgracias, la lluvia llenando haciendas y el “leste” y la calima arrasando trabajos e ilusiones; y hubo en este pueblo verdaderos expertos en lecturas celestes: el “pemótico” Pedro Rodríguez, que acertaba la llegada del agua, Manuel Tavío, que analizando las “carañuelas” atinaba con el mes lluvioso o nuestra querida Pepa Rodríguez que se fiaba más de San Juan y ponía la víspera los 12 montones de sal para ver cuál de ellos hacía agua. También Pepa contaba que aparte de saltar la hoguera la noche de San Juan para no quedarse sin pareja, ella ponía de soltera tres papas: una pelada, otra entreverada y otra con toda la cáscara, debajo de la cama para por la mañana coger una sin mirar y en ese azar, adivinar si el que fuera su marido iba a tener cuartos o iba a estar pelado, sin ella saber aún que el tiempo y el destino le tenían preparado al mejor de los compañeros, bueno, cabal, sensible y honrado, Alberto Ortega, con quien mi padre tantas cosas, además de la amistad, compartía.
Buenos y grandes tocadores, pero aún mejor personas, ha dado este pueblo de La Vegueta: qué mejor arrullo que el timple de Baltasar, (por cierto, que Juana María, la hija de Carmen Camacho decía que los Reyes Magos eran Melchor, Gaspar, Baltasar y Enrique), pues como decía, qué mejor arrullo que el timple de Baltasar meciendo incansable las tardes de Yuco y al fondo Manuel Déniz contándole a la guitarra sus desventuras, que no fueron pocas. .. En ellos quise homenajear en el pregón de Los Dolores, a lo que en estas islas fuimos y a ellos quiero volver a recordar en estas fiestas de Regla. A ellos y a muchos y a muchas más que han honrado y algunos todavía honran a La Vegueta.
Los artistas son Juanes en este pueblo, uno Brito, el del Peñón, contándonos con sus manos la historia transformada en barro de los que en esta isla nos precedieron y el otro, el maestro Lemes, de Palacio, sacando de las calabazas un camellito sonoro.
En La Vegueta nació Leandro Perdomo destacado periodista y escritor, narrador de historias de este pueblo y de esta isla, como aquel cuento que dicen que fue verdad, del submarino de La Vegueta que habiéndose caído uno que estaba en copas, en una pila de animales que estaba medio llena, dicen que siguió zambullido y respirando por la cachimba que le quedaba por encima del nivel del agua.
Pero la mitad de la historia de La Vegueta, como la mitad de la historia de todos los pueblos la han hecho y la hacen las mujeres, buenas, solidarias, valientes, sufridas:
Buenas como Reglita Bethencourt, siempre desprendida y sonriente, solidarias como María Díaz y Señora Dominga, dispuestas siempre a poner inyecciones y atender en partos, sufridas como Manuela Tavío o Magdalena Díaz

FALTA

Y artistas eran también aquéllos de los que dicen que donde ponían el ojo, ponían la bola; capaces de hacer saltar la bola del contrario y poner la suya en el lugar arrimándose certeramente al “minguí”, como dicen que lo hacía Pedro Cachimba.
Artistas del trabajo del pan como Sr. Eugenio Duque o Inocencio Morales con sus tortas de afrecho y arte tenía con su maquinilla Pancho Rodríguez, el barbero.

Dos famosos luchadores ha habido en este pueblo, uno el “El pollo de La Vegueta”, otro, “El pollo de la risa’,, que dicen que era el mejor que caía. Deportistas destacados fueron Juan Guillén y Cayetano Tavío, jugadores del tradicional “pelotamano’, que a punto ha estado de perderse .

FALTA

Categorías: Pregones de La Vegueta | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: