Características de la obra

Fuente: Apuntes histórico-artísticos sobre el Santuario de Nuestra Sra. De los Dolores en Tinajo.

VI Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura
Por Ana Mª Quesada Acosta

Centrándonos ya en el diseño elaborado por este maestro, al que la iglesia debe, en esencia, su actal configuración, habría que resaltar, en primer lugar, lo novedoso que resultó entonces romper con algunas de las pautas que tradicionalmente venían respetándose en la arquitectura religiosa lanzaroteña. Se deja notar la ausencia de las características barbacanas, elementos de claro resabio mudéjar, presentes en los santuarios de San Rafael, en Teguise, y de Nuestra Señora de Nazaret, las cuales elegimos a título de ejemplo. Sin embargo, tampoco se llega a prescindir de otros componentes aplicados en las construcciones erigidas en las anteriores centurias. Concretamente, nos referimos al empleo de óculos y contrafuertes, siendo también de destacar su planta, de una sola nave, como ya hemos apuntado (1).

En la fachada se abre la entrada principal enmarcada por un arco de medio punto sobre pilastras realizadas en piedra negra volcánica. Encima de dicho acceso figura un óculo demarcado con igual material, facilitando la iluminación del santuario, al tiempo que constituye un elemento ornamental. En el centro del hastial curvilíneo que remata el frontis, se yergue la espadaña, la cual consta de dos huecos, también configurados por arcos de medio punto y, coronando la misma, figura un frontón triangular de clara influencia clásica.
Como ya hemos señalado, la cúpula constituyó otro elemento introducido por el citado maestro en la reconstrucción que llevó a cabo. Reproduce el modelo de media naranja, emergiendo en su centro un lucernario jalonado de ventanales formados por arcos trilobulados; su cubierta es escalonada y en el centro se alza un pináculo, interrumpido en la zona media por una bola que nos remite al arte oriental, al igual que lo hacen las bulbosas chimeneas que sobresalen en la arquitectura doméstica de Tinajo (2), con las que, tal vez, se quiso emparentar, en cierto modo, el remate de la iglesia en un momento determinado, que pudo o no coincidir con la reconstrucción que comentamos.
Efectivamente, se asegura que visitar este municipio sirve para evocar la primitiva Bizancio, impresión señalada por algunos escritores. Resulta significativo que Agustín Espinosa haya titulado «Tinajo o el bizantinismo» la prosa lírica que dedica a dicha localidad. Entresacamos el siguiente párrafo:
«Todas las chimeneas -las infinitas chimeneas- de Tinajo tienen fórmula cupular idéntica. La gran cúpula bizantina del alto caserón de Juan Cabrera mira desde su atalaya a las chimeneas -a las innumerables chimeneas- de Tinajo, y les impone su marca de fábrica» (3).
Después de este inciso, que se nos antojó obligado al citar aquel curioso remate, nos hubiera gustado aportar algunos datos sobre el autor de la obra en cuestión. Lamentablemente, ello nos resulta imposible, dado que ignoramos todo lo que a él concierne y solamente tenemos esta muestra de su quehacer.
Eso sí, suponemos que no fue la única, pues resultaría sorprendente que, siendo, como era, maestro carpintero, levantara una construcción de tal envergadura y, sobre todo, novedosa en el contexto insular de Lanzarote, sin que contara con experiencia alguna en las actividades arquitectónicas.
Con esta observación pretendemos resaltar, de un lado, sus conocimientos de tipo técnico y, de otro, los de carácter formal. El diseño de Francisco Frías nos sitúa ante un profesional de gusto ecléctico, lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta que este lenguaje está presente en la mayor parte de las edificaciones que se levantaron en Europa en la segunda mitad de la centuria pasada, pues conocido es que en el mismo verán los proyectistas un estilo diferente y, en consecuencia, un código propio e identificador de su creatividad. Los artistas canarios no permanecieron ajenos a esta influencia, antes al contrario, la asumen con mayor fuerza, tal como oportunamente ha indicado el doctor Alberto Darias, quien justifica el aserto argumentando tres condicionantes: el geográfico, el histórico y la forma de ser de los isleños (4).
Desglosando los componentes estéticos del recinto, diremos que en la fachada encontramos los de factura clásica: el arco de medio punto, que enmarca el acceso, y el frontón triangular, que corona el campanario, constituyen sus distintivos más significativos; encima del presbiterio se distingue la cúpula, sobresaliendo una linterna cuyos huecos vienen demarcados por arcos trilobulados de origen goticista, con lo cual hablamos ya de historicismo; en este sentido, resulta trascendente traer a colación la definición de Pero en el templo también está presente la tradición, y ello es palpable no sólo por la configuración de su planta, como ya dejamos apuntado, sino también por el apego al uso de materiales del entorno. Sabemos que en las construcciones lanzaroteñas es bien frecuente el uso de piedra volcánica, aglutinada con barro, en sustitución de la cantería, que resulta escasamente utilizada. La iglesia responde, pues, a esa costumbre, habida cuenta que la piedra volcánica, además de emplearse para enmarcar la puerta y las ventanas, aparece revistiendo curiosamente las pechinas, el arco toral y las impostas de la bóveda. Constituye, por tanto, también un elemento ornamental que favorece un con traste cromático.

(1) Sobre las construcciones conejeras de carácter religioso, ver GALANTE GÓMEZ, F.J.: Lanzarote. Arquitectura religiosa 1, ed. Cabildo Insular de Lanzarote, Madrid, 1991.
(2) Se afirma que este tipo de chimenea, en principio peculiar sólo en Tinaja y hoy tan extendida en otras localidades, fue introducida por marinos lusitanos. HERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ, Mª.D.: «Tipologías y elementos arquitectónicos de la vivienda popular de Tinajo (Lanzarote)». Actas del IX Coloquio de Historia Canario-Americana 1990, ed. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 1993, pág. 1232.
(3) ESPINOSA, AGUSTÍN: Lancelot, 28º 7º, ed. Cabildo Insular de Lanzarote, Arrecife, 1968, pág. 79.
(4) DARIAS PRÍNCIPE, ALBERTO: Arquitectura y arquitectos en las Canarias Occidentales (1874-1931 ). ed. Caja General de Ahorros de Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 1985, pp. 65-68.
Categorías: Iglesia Ntra. Sra. Los Dolores | Deja un comentario

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