La banda de música y el quiosco

Por Por Agustín Cabrera Perdomo
Fuente: El Islote nº 13- primavera 204
Boletín Informativo Casino Club Naútico de arrecife

A mediados de la década de los cincuenta, concluyeron las actuaciones de la Banda Municipal de Música de Arrecife. Había sido su director musical don Fernando Beitiz y Ruíz de Antoñanzas, aunque de hecho en sus públicas actuaciones la conducía sabiamente don José Castellano. La mayor parte de las calles de Arrecife eran de tierra y la aristocrática estampa de don Fernando, con zapato y pantalón blanco, chaqueta azul y porte distinguido no estaban acordes con el entorno capitalino de entonces.
Aquella entrañable agrupación musical animaba con entusiasmo los paseos domingueros del Muelle Chico y participaba con su presencia en los acontecimientos más importantes del Arrecife de aquel tiempo. Uno de los últimos que recuerdo, fue sin duda la llegada del agua desde las galerías de Fumara hasta Arrecife.

Entre los actos celebrados con tal motivo, el más importante fue la solemne inauguración y bendición, de una tosca fuente de cemento y piedra de volcán construida en la explanada del Muelle de Las Cebollas para conmemorar aquel histórico acontecimiento. Cuando todo parecía estar preparado para iniciar la ceremonia, la Banda, desde lo alto del viejo Quiosco de la Música, atacó antes de tiempo el Himno Nacional. Las causas de aquellas prisas, se debieron a que, el Cabo Parrilla había quedado con otro celador, de que le haría una seña para que cuando la recibiera avisara al director de la orquesta para acometer el Himno. Pero no sé si por los nervios del Cabo Municipal o por la mala vista del avisador, lo cierto es que la banda comenzó a tocar antes de tiempo. La idea de la seña fue de Parrilla, ya que el gentío que había acudido al Muelle Chico fue tremendo y las comunicaciones, con tanto personal de por medio eran difíciles. El malentendido lo subsanó Castellano con un enérgico ¡fuera! ¡fuera! y sendos cortes en el aire con su batuta.

Por fin las lánguidas notas de la Marcha Real sonaron de nuevo y a su debido tiempo, mientras don Lorenzo Aguiar Molina párroco de San Ginés, hisopo en mano, bendijo la fuente, el agua y todo lo que se le puso a tiro, mientras la Banda continuaba interpretando con entusiasmo, pasodobles y otras piezas con la profesionalidad que le caracterizaba en una de sus últimas y m.as recordadas actuaciones.

Los maestros que la componían, y que dotaron de alma y solera musical al viejo Quiosco, entre algún otro que quizás olvide, fueron: Francisco Castellano, que además de tocar el saxo, era el director ejecutivo. Manuel Castillo, saxo. Benito Artíles, que tocaba el bombardino. Pancho y Benito Adolfo Spínola González, saxo tenor y trombón de vara. Manuel Perdomo Spínola, clarinete. Pepe García Márquez, clarinete, Vicente y Agustín Torres García, saxo y clarinete respectivamente, José A. Santana Toledo y su hermano Manuel, el bajo y el trombón. Pedro Guadalupe, trompeta, Mateo Saavedra, trompeta, Serafín Perdomo, la trompa. Andrés Sanginés, el fiscorno, Gerardo Cabrera, el virtuoso pianista, le daba a los platillos. Y Marcial Robayna y Amoldo Castellano le sacudían al tambor. Todos ellos con su buen hacer y maestría llenaron aquella luminosa Generalísima Avenida de la Marina con las alegres notas de la música de entonces.
Aquel templete de estilo indefinido, construido a principios de siglo por el maestro carpintero don Idelfonso Lasso, cuando don Rafael Ramírez Vega ostentaba la presidencia
Del cabildo Insular de Lanzarote, fue demolido a finales de la década de los cincuenta, siendo alcalde de Arrecife don José Ramírez Cerdá, nieto de quien lo mandara construir sesenta años antes. No recuerdo que la desaparición del viejo Quiosco, desatara ninguna polémica ciudadana, pues los motivos esgrimidos entonces por las autoridades para justificar su derribo fueron los de dar paso a la modernidad y al progreso que se intuía cercano, y también, para acabar la última fase de la construcción del Parque Municipal obra del ingeniero arrecifeño Don Gregorio Prats Armas, quien fue precisamente, el autor del actual escudo del Casino Club Náutico de Arrecife, creado en 1947, cuando entrelazó una bandera con los colores de la Isla, un salvavidas blanco y el Puente de las Bolas, coronado todo ello por un guincho levantando el vuelo.
Aquel humilde templete de recias maderas y cubiertas de zinc que nos parecía entonces eterno e indestructible, cayó inexorablemente; y hoy se ha visto suplantado por un soberbio y monumental duplicado de maderas nobles y primorosa ejecución, que hemos visto renacer lentamente a lo largo del pasado año.
Dados los tiempos que vivimos, creo que esta vez ha nacido un Quiosco sin vocación de cantina y menos para desde su elevado estra¬do, amenizar multitudinarios paseos domingueros, pues son estos tiempos de otras modas y costumbres, donde la tecnología sonora es la reina que amplifica hasta la locura las modernas músicas de hoy.

El nuevo y flamante Quiosco de la Música será para los menos el recuerdo de lo que significó una época pa¬sada y entrañable y para los que no comprendan, por la edad o por el origen, el significado del Quiosco actual, esperemos que sea al menos: lo que los nuevos ciudadanos de Arrecife quieran que sea.

Nota: desde estas líneas, mi agradecimiento a los amigos don Vicente Torres y don Andrés Sanginés por su inestimable colaboración.

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