Tenésara

Por Agustín Pallarés

Tenésara, El Cortijo de. El Cortijo de Tenésara, o si se quiere precisar más, El Cortijo de Detrás de Tenésara, es el que está al pie de la montaña de este nombre por su lado de poniente. No hay ninguna otra casa por allí. Es bastante antiguo, y está abandonado.

Tenésara, La Playa de. No es más que una playita de arenas grises que está al pie del risco en que termina Montaña Tenésara en el mar por su lado O. Allí, entre La Crucita al O y La Punta de Alonso al E, forma la costa una pequeña ensenada de unos 150 m de abertura con la punta o extremo izquierdo ligeramente encorvado hacia dentro, a cuyo socaire se extiende la playita en cuestión. Por encima de esta playita y otra levantada de igual naturaleza que está unos metros más arriba, se asienta el pequeño caserío llamado por extensión Las Casas de Tenésara.

Tenésara, Montaña. Se alza este volcán, de considerables dimensiones, posiblemente el más voluminoso de toda la isla, a poniente del pueblo de Tinajo, a la misma vera del océano, hasta el punto de que su costado N es parte integrante de la línea de costa, formando por ese lado un acantilado que a causa de su oscuro color recibe el nombre de Risco Negro. Su planta tiene forma algo acorazonada con el extremo agudo apuntando hacia el S, alcanzando una longitud de unos 2 Km, una anchura de casi 1, y una altura máxima de 368 m s. n. m. Sin embargo, por este lado S o de tierra, debido a la elevación que por allí alcanza el terreno sobre el que se asienta, unos 200 m sobre la superficie del mar, su altura sobre el suelo queda reducida a unos 150 m o poco más. El cráter es alargado a modo de cañón, mide 1 Km de longitud y está abierto por el lado N. Sus paredes laterales, sensiblemente paralelas entre sí, llamada la del E El Filo de los Grillos y la del O Los Castillejos, están separadas la una de la otra unos 400 m y su altura disminuye rapidamente a partir del S en que se alza el cuerpo principal del volcán coronado por la cima, terminando por el extremo N, tanto por un lado como por el otro, en unas pequeñas eminencias apeñascadas. En la del E, llamada Morro Alto, se encuentran algunas inscripciones rupestres alfabetiformes.
Montaña Tenésara es un volcán de formación cuaternaria, concretamente de la serie II de ese periodo geológico. Su emisión de materiales parece que se redujo a los de naturaleza piroclástica, con los que construyó la mole de su cono o montaña. Si arrojó lavas no pudieron ser muy abundantes, pues en ese caso hubieran formado un saliente en la costa, hacia donde, por la inclinación del suelo, habrían vertido, y esto no solamente que no es así sino que por el contrario por ese lado forma una pronunciada ensenada o entrante costero.
Su nombre es sin duda de origen guanche. A cuantas personas mayores del término de Tinajo en que se encuentra, no influenciadas por lecturas sino que lo han aprendido oyéndolo a sus mayores, he tenido ocasión de oírlo, siempre lo han pronunciado Tenésara, y no Tenésera como se empeñas en escribirlo algunos ahora. En las variantes Tenesa, Tenesar, Tenezar he visto a este nombre representado en documentos manuscritos de siglos pasados, y en la forma Tenezara lo trae Viera y Clavijo, –las tres últimas sin el acento gráfico correspondiente ya que entonces este signo no era preceptivo en la ortografía del idioma–, mientras que el M.M. lo designa por partida doble con las formas Teneza y Tenezar.
Sobre el uso de la /z/ en este nombre –y ello es válido para todas las palabras guanches– cabe hacer las siguientes reflexiones: ¿Se escribió el mismo originariamente con esa letra queriendo representar con ella el fonema que los españoles percibían en la pronunciación de los majos* o su escritura fue consecuencia de una asimilación maquinal con palabras castellanas de cierto parecido morfológico, como ‘tenaz’ o ‘tenaza’, por ejemplo? Si la razón que indujo a escribirlo con /z/ fue la del primer supuesto hay que tener en cuenta que el fonema que esa letra representaba en aquella época no era el interdental fricativo sordo que tiene en la actualidad en lengua castellana castiza. Por aquellos años la pronunciación de la /z/ era algo parecida a la que tiene en la actualidad en determinados casos en italiano, que podría equipararse en español a la representada con la combinación consonántica /ds/ con /d/ oclusiva. O sea, que en tal caso el nombre Tenézara sonaría algo así como ‘tenédsara’. Pero si la razón de escribirlo de ese modo respondió al segundo supuesto, como parece lo más probable, habrá entonces que convenir en la impropiedad de escribirlo ahora con /z/.
De la interpretación de este guanchismo por conducto del bereber poco positivo se ha logrado. Wölfel, autor de consulta inexcusable en el análisis lingüístico de las voces aborígenes, se enzarza en una serie de disquisiciones etimológicas en la que involucra a varias palabras de esas hablas norteafricanas atribuyéndoles una posible afinidad con esta de ‘tenésara’, nada clarificadoras por cierto, y de otros autores no conozco nada al respecto.

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